INTRODUCCIÓN
En estos últimos años se ha venido dando una serie de
programas y
leyes en defensa de los
derechos del niño y
la mujer. Sin embargo, ¿eso nos asegura el bienestar?, ¿acaso estos programas y leyes bastarán para cesar los maltratos físicos y psicológicos que se producen día a día contra ellos?
Es necesaria una protección legal, pero es urgente que nuestra
sociedad adquiera nuevos y mejores hábitos de crianza y convivencia. Aún en la posibilidad de parecer alarmista, es menester una reeducación en cuanto al trato familiar, el que lamentablemente para muchos está caracterizado por la
violencia, el rechazo y la indiferencia.
Para lograr el
cambio de esta situación se requiere, en un inicio, el replanteamiento de los papeles del padre y la madre frente a los hijos, con el fin de que éstos últimos en el futuro respondan a las expectativas de sus progenitores.
Debemos ir, entonces, en búsqueda de las causas que son la semilla de un
ambiente familiar hostil y que, consecuentemente, producen una
educación errónea en nuestros
niños.
Cuando nos preguntamos qué entendemos por violencia la asociamos generalmente a la producida por la agresión
física. Sin embargo, en nuestro país la violencia tiene diferentes manifestaciones, las cuales podríamos clasificar las expresiones de violencia en:
1.1 Violencia Doméstica. La violencia psicológica y física con el cónyuge, el maltrato infantil y el abuso de los niños.
1.2 Violencia Cotidiana. Es la que venimos sufriendo diariamente y se caracteriza básicamente por el no
respeto de las reglas, no respeto de una cola, maltrato en el
transporte público, la larga espera para ser atendido en los hospitales, cuando nos mostramos indiferentes al sufrimiento humano, los
problemas de
seguridad ciudadana y
accidentes. Todos aportamos y vamos siendo parte de una lucha cuyo escenario se convierte en una selva urbana.
1.3 Violencia Política. Es aquella que surge de los
grupos organizados ya sea que estén en el
poder o no. El estilo tradicional del ejercicio político, la indiferencia del ciudadano común ante los acontecimientos del país, la no participación en las decisiones, así como la existencia de las llamadas
coimas como: manejo de algunas
instituciones y las prácticas de Nepotismo institucional. También la violencia producida por la respuesta de los grupos alzados en
armas.
1.4 Violencia Socio-económica. Que es reflejada en situaciones de
pobreza y
marginalidad de grandes grupos de la
población:
desempleo, subempleo, informalidad; todo esto básicamente reflejado en la falta o desigualdad de oportunidad de acceso a la educación y la
salud.
1.5 Violencia Cultural. La existencia de un Perú oficial y un Perú profundo (comunidades nativas y campesinas), son distorsiones de
los valores de
identidad nacional y facilitan estilos de vida poco saludables.
1.6 Violencia Delincuencial. Robo, estafa,
narcotráfico, es decir, conductas que asumen
medios ilegítimos para alcanzar
bienes materiales. Toda forma de
conducta individual u organizada que rompe las reglas sociales establecidas para vivir en
grupo. establecido no ayuda a resolver los problemas. Todos sueñan con el
modelo que les vende la sociedad, el
éxito fácil. Pero ser un profesional idóneo o un técnico calificado requiere de esfuerzo y preparación. Requiere desarrollar
recursos internos y metas. Los jóvenes de nuestro país tienen oportunidades de orientación y canalización de sus frustraciones y en esto dependen de sus familias, la
escuela y las instituciones; la
responsabilidad es de todos. Es decir, las expresiones de violencia sin futuro y sin horizontes pueden cambiar.
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